Un verano seco no significa simplemente “regar más”. Ese consejo produce raíces superficiales, hojas enfermas, facturas altas y plantas cansadas. Las recomendaciones recientes de The Old Farmer’s Almanac y Homes and Gardens apuntan a algo más útil: regar con menos teatro y más intención. Junio es el momento de cambiar el hábito.

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Riega las raíces, no la ansiedad

La mejor hora es temprano por la mañana. El suelo absorbe antes de que el calor y el viento roben humedad. Regar por la noche puede salvar una planta, pero las hojas mojadas durante horas favorecen enfermedades. Un remojo lento a ras de suelo supera al rociado rápido.

El acolchado no es adorno

Una capa de cinco a siete centímetros mantiene el suelo fresco y reduce la evaporación. No debe tocar tallos ni troncos. En hortalizas, perennes y arbustos jóvenes puede valer más que otro riego apresurado.

Sé honesto con el césped

Un césped marrón en sequía suele estar dormido, no muerto. Si el agua escasea, prioriza árboles, plantaciones nuevas, verduras y macetas. Repartir un poco de agua por todas partes rara vez salva algo bien.

Planta para el clima real

Perennes resistentes a la sequía, gramíneas, tomillo, lavanda, sedum y milenrama reducen la dependencia de la manguera. La xerojardinería no tiene que ser un castigo de grava; puede ser un jardín más sensato.

La conclusión: riega despacio, acolcha pronto, agrupa plantas sedientas y no trates cada mancha marrón como emergencia.