OpenTrailPaper convierte una placa de tinta electrónica en un ciclocomputador abierto
Una base modificable con mapas sin conexión, rutas GPX y registro FIT que ya invita a experimentar, aunque su protección, precisión y fiabilidad todavía exigen pruebas sobre el terreno.

OpenTrailPaper propone algo poco habitual en el ciclismo conectado: convertir una placa de desarrollo con pantalla de tinta electrónica en un ciclocomputador cuyo funcionamiento se puede inspeccionar, modificar y preparar sin depender de un servicio remoto durante la ruta. El proyecto nació públicamente el 12 de julio de 2026 y seguía recibiendo cambios el 7 de septiembre. Esa actividad reciente lo hace interesante para experimentar, pero no demuestra todavía madurez ni fiabilidad sobre el terreno.
Una base abierta que ya se puede montar
El único equipo compatible por ahora es la LilyGO T5S3 4.7-inch E-Paper PRO. No basta con comprar cualquier variante de la placa: la versión Lite carece de GPS y LoRa, dos diferencias esenciales para este proyecto. La PRO reúne un ESP32-S3, 16 MB de memoria flash, 8 MB de PSRAM, una pantalla de 960 × 540 píxeles, GPS, radio SX1262 LoRa, panel táctil GT911, reloj en tiempo real y batería de 1500 mAh.
Sobre esa base, OpenTrailPaper documenta navegación mediante rutas GPX y mapas cargados de antemano, además de la grabación en una tarjeta SD de archivos FIT a una muestra por segundo. También permite enlazar por Bluetooth LE sensores de frecuencia cardiaca, potencia, velocidad y cadencia. Una vez transferidos los mapas y la ruta, el aparato puede navegar y registrar una salida sin llevar el teléfono. La autonomía respecto al móvil, por tanto, comienza después de una preparación previa y no equivale a descargar datos sobre la marcha.
El código principal se publica con licencia Apache 2.0, aunque esa etiqueta no cubre sin más todo lo que acompaña al proyecto. El archivo NOTICE asigna otras licencias a componentes de terceros, y los mapas derivados de OpenStreetMap siguen sujetos a la ODbL. Quien quiera redistribuir una imagen, un paquete o mapas generados tendrá que conservar las atribuciones y atender las obligaciones correspondientes, en vez de asumir que todo hereda una única licencia.
Lo más atractivo: control local y formatos conocidos
La combinación de GPX, FIT, almacenamiento extraíble y mapas sin conexión ofrece una base comprensible para quien prefiera controlar sus datos y adaptar el dispositivo. Las aplicaciones complementarias gestionan rutas, mapas, salidas, ajustes y transferencias del programa interno. El repositorio enlaza una ficha para iOS en la App Store; en Android, la versión 0.3 apareció el 7 de septiembre como prelanzamiento en GitHub y se instala mediante un archivo APK.
Conviene tratar esa edición de Android como una beta distribuida fuera de la tienda. Su clave de firma es distinta de la utilizada en Google Play, por lo que no puede actualizar directamente una copia instalada desde allí. Durante la comprobación, la página de la App Store respondió con una limitación temporal de peticiones; la existencia del enlace quedó respaldada por los sitios oficiales activos del proyecto, no por una revisión funcional de la aplicación.
Instalación accesible, con límites concretos
La página de configuración permite instalar el programa interno por USB mediante Web Serial y generar mapas sin conexión en el propio navegador. El procedimiento exige un ordenador con Chrome, Edge u Opera: Safari, Firefox y los navegadores móviles no son compatibles. Según el estado de la placa, también puede ser necesario usar los controles BOOT y RESET para iniciar la instalación. El proceso fue inspeccionado en la documentación, pero no se ejecutó en el equipo físico.
El generador web obtiene datos de OpenStreetMap a través de Overpass. Resulta práctico para preparar una zona desde el escritorio, aunque sus mapas no incluyen la información de altitud que sí añade el recorrido realizado desde la aplicación complementaria. La diferencia importa porque la placa de referencia no incorpora sensor de presión. OpenTrailPaper calcula la elevación y las subidas a partir de cuadrículas incluidas en las teselas descargadas; si falta una tesela, tampoco hay dato de altitud.
Ese cálculo describe el terreno, no mide la presión atmosférica. Puede pasar por alto variaciones locales breves y no hay una prueba comparativa que permita prometer precisión en el desnivel acumulado. Es un ejemplo útil de la filosofía del proyecto: hay una solución disponible y auditable, pero sus resultados deben medirse antes de confiar en ellos para análisis exigentes.
Sensores por Bluetooth y un uso acotado de LoRa
Los sensores de ciclismo se enlazan únicamente mediante Bluetooth LE, de acuerdo con la documentación. La presencia de la radio SX1262 LoRa en la placa no implica compatibilidad con ANT+. En la conversación de lanzamiento en Hacker News, el autor mencionó por separado una implementación experimental de ANT para ESP32; eso no acredita que OpenTrailPaper la integre.
La radio sí tiene un cometido documentado con Meshtastic: el ciclocomputador puede actuar como nodo hoja para mensajería. En ese modo no retransmite el tráfico de otros participantes ni comunica su posición. No se comprobaron en la práctica ni el alcance ni la interoperabilidad, por lo que esta función debe entenderse como una posibilidad para ensayar, no como un canal de seguridad garantizado.
La versión no preliminar más reciente citada en la investigación es la 1.19, publicada el 4 de septiembre. Su nota corrige la detección inicial de sensores en dispositivos nuevos o restaurados a valores de fábrica; las unidades que ya tenían sensores asociados no se consideraban afectadas. El archivo descargable fue actualizado el 7 de septiembre y GitHub mostraba para él el SHA-256 d73059b915e795b89d27077c89bc4e07356f68b431878cec5629307e6526150e. La fecha original de la versión no debe interpretarse, por tanto, como prueba de que el binario permaneció intacto desde el día 4. Tampoco se verificó la corrección con una placa real.
Un proyecto para proteger y poner a prueba
OpenTrailPaper no se presenta como un producto terminado ni como una alternativa directa a un Garmin o un Wahoo. Su propia web lo define como un proyecto en desarrollo y advierte que el propietario debe proteger la placa. No hay una carcasa comercial impermeable incluida, y aspectos tan básicos como la fijación al manillar, la resistencia a la lluvia y a las vibraciones o la lectura de la pantalla en distintas condiciones quedan en manos de quien construya el conjunto.
También faltan un magnetómetro y un sensor de presión, y el GPS se describe como básico. La cifra aproximada de 7,4 horas de batería procede de una prueba comunicada por el responsable con la batería de 1500 mAh; no es una garantía independiente para cualquier ruta. Las condiciones y la configuración de cada uso pueden alterar el resultado. Antes de una salida larga haría falta comprobar tanto la autonomía como la recuperación después de cortes, reinicios o errores de almacenamiento.
La recepción inicial muestra que la idea ha despertado curiosidad. El lanzamiento en Show HN se publicó el 4 de septiembre y, en el momento de la consulta, la API de Hacker News registraba 409 puntos, 130 respuestas descendientes y 38 comentarios de primer nivel. Son cifras cambiantes que miden conversación, no calidad técnica, ventas ni número de usuarios. No sustituyen una prueba prolongada en caminos reales.
Por qué merece una prueba, y para quién
El valor de OpenTrailPaper no reside en prometer las prestaciones de un ciclocomputador comercial dentro de una placa de desarrollo. Está en ofrecer una base abierta, ya instalable, que reúne tinta electrónica, navegación sin conexión, registro FIT, rutas GPX y sensores BLE. Para desarrolladores, aficionados a la electrónica y ciclistas dispuestos a fabricar una protección adecuada, permite estudiar cada capa y modificar el comportamiento sin partir de cero.
La contrapartida es clara: solo existe soporte oficial para una placa concreta y trasladar la interfaz a otra pantalla exige trabajo. No se han reproducido de forma independiente la precisión del GPS y la elevación, la cobertura de sensores, la compatibilidad de los archivos con todos los servicios ni la respuesta ante cada fallo posible. Tampoco hay resultados de campo independientes que justifiquen recomendarlo como compra de consumo.
La forma sensata de probarlo es gradual. Primero, confirmar que se posee la variante PRO, instalar la versión elegida y preparar una zona pequeña con una ruta conocida. Después, verificar el enlace de cada sensor, comparar el archivo FIT y el desnivel con una referencia, y hacer recorridos cortos donde un fallo no deje al ciclista sin orientación. Solo entonces tiene sentido diseñar una carcasa, una sujeción y una alimentación adecuadas para trayectos más exigentes.
Así entendido, OpenTrailPaper sí encaja en el radar del software libre: no como sustituto acabado de los grandes fabricantes, sino como una plataforma joven que convierte formatos abiertos y componentes disponibles en un instrumento de campo modificable. Merece atención porque ya ofrece un recorrido completo desde la preparación del mapa hasta el registro de la salida; merece cautela porque casi todas las preguntas decisivas sobre robustez, precisión y duración siguen necesitando pruebas físicas.
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