Por qué creamos Publicasta
Traducir un artículo no debería convertirlo en varias publicaciones. Publicasta reúne todas sus versiones lingüísticas bajo un único enlace permanente.

Publicasta no nació porque internet necesitara otra plataforma para publicar.
Nació de un problema muy concreto que ninguna de las herramientas que usábamos resolvía bien.
Durante años hemos vivido en distintos países y creado productos para personas de lugares muy diferentes. Al principio parecía lógico publicar todo en inglés: es la lengua común del sector tecnológico y permite llegar a mucha gente.
Pero una lengua común no siempre es la lengua en la que preferimos leer.
Aunque alguien entienda inglés, suele conectar mejor con una idea cuando la encuentra en español, portugués, francés o en el idioma que usa cada día. No es solo una cuestión de comprensión. También es cercanía, ritmo y confianza.
Cuando nuestros proyectos empezaron a llegar a más países apareció una pregunta práctica: ¿cómo publicar el mismo artículo en varios idiomas sin multiplicar el trabajo editorial?
Probamos las soluciones habituales: webs separadas, blogs distintos, varias plataformas e incluso un sistema propio. Todas funcionaban hasta cierto punto, pero todas producían el mismo efecto: una sola idea terminaba convertida en varias publicaciones independientes.
Cada versión tenía su URL, sus ajustes, sus métricas y su propia vida. Para compartir el artículo había que decidir qué enlace enviar por WhatsApp, LinkedIn, X, correo o una newsletter. Y, con el tiempo, también había que mantener todas esas copias.
Ahí entendimos que el problema no era el editor. Era el modelo.
Una traducción no es un artículo nuevo. Es otra versión lingüística del mismo artículo.
Esa idea es la base de Publicasta. Aquí un artículo es una sola entidad, tanto si existe en un idioma como si está disponible en diez. Cada versión la prepara y mantiene su autor; nada se presenta como traducción aprobada sin su intervención.
Todas las versiones comparten una identidad y un enlace permanente. Ese es el único enlace que hace falta publicar. Cuando alguien lo abre, Publicasta puede mostrar la versión que coincide con el idioma de su navegador. Si no está disponible, el lector puede elegir otra con un clic.
Un artículo.
Varios idiomas.
Un enlace permanente.
Eso es lo que queríamos construir con Publicasta.
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